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viernes, 25 de mayo de 2012

La física cuántica confirma que creamos nuestra realidad


La física moderna dice “tú si puedes”.

Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.

El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.

Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? 

Principios herméticos. El Kybalión.


 Los principios herméticos son siete: el que comprende esto perfectamente posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par". EL KYBALION
Los siete principios sobre los que se basa la Filosofía Hermética son los siguientes:
1. Principio del Mentalismo. "Todo es Mente; el universo es mental". 
2. Principio de Correspondencia. "Como arriba es abajo, como abajo es arriba"
3. Principio de Vibración. "Nada esta inmóvil; todo se mueve; todo vibra"
4. Principio de Polaridad. "Todo es doble; todo tiene su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades; todas la paradojas pueden conciliarse".
5. Principio del Ritmo. "Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha, es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación."
6. Principio de Causa y Efecto.  "Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de casualidad, pero nada escapa a la Ley."
7. Principio de Generación. "La generación existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos."

El ser humano tiende a creer en dioses y en la vida después de la muerte


Un estudio realizado por especialistas de la Universidad de Oxford en 20 países revela, además, que personas de culturas muy diversas separan los conceptos de cuerpo y alma

Los resultados de un proyecto internacional de investigación de tres años de duración, realizado en 20 países y dirigido por dos académicos de la Universidad de Oxford sugieren que el ser humano tendría una tendencia natural a creer en dioses o agentes sobrenaturales, así como en la vida después de la muerte. Estudios realizados con niños y adultos revelaron, por ejemplo, que personas de muchas culturas distintas creen instintivamente que su mente, su espíritu y su alma seguirán existiendo después de morir. A raíz de estos hallazgos, los investigadores concluyen que la religiosidad existe para favorecer la cooperación social y que nunca será fácil erradicarla, porque en ella hunde sus raíces el pensamiento humano. Por Yaiza Martínez.


Siete de cada diez personas del mundo profesan una religión


Una encuesta de Ipsos MORI, llevada a cabo con 18.473 personas de 24 países, revela los matices de las creencias religiosas actuales.

Una encuesta llevada a cabo por Ipsos MORI, compañía líder de investigación del Reino Unido, ha revelado que alrededor de siete de cada 10 personas en el mundo pertenecen a una religión, y que la mayoría de los habitantes de nuestro planeta ve la religión como algo importante en su vida. La encuesta señala asimismo importantes diferencias a este respecto por países, siendo las naciones musulmanas las que más importancia le dan a la religión. En la presente investigación participaron 18.473 adultos de 24 países del globo. Por Yaiza Martínez.

La Supraconciencia


El género de clarividencia más elevado que existe en el Universo, es la conciencia. Todos los avatares o mensajeros de los mundos superiores, han sido clarividentes supraconscientes. Hermes TrismégistroRamaKrisnaBudhaJesucristo, etc, fueron seres supraconscientes, mensajeros de los mundos superiores, iniciadores de nuevas eras de evolución histórica.
Urge despertar la Conciencia para ser un Iluminado, un Clarividente, un Supraconsciente.
Después de la destrucción de la Atlántida, la conciencia humana se dividió en dos, la primera fue llamada Conciencia y la segunda recibió el nombre de SubconcienciaLa llamada InfraconscienciaInconscienciaSubconsciencia, etc., son únicamente distintas formas o zonas de la Conciencia dormida, resultado de nuestras formas meramente equivocadas de vivir.

jueves, 3 de mayo de 2012

La Ley de la Atracción

Todo lo que la humanidad ha logrado fue primero un pensamiento en la mente de alguien. 
Los iguales se atraen. Pensamientos, emociones, palabras y acciones negativas atraerán situaciones negativas. Pensamientos, emociones, palabras y acciones positivas, atraerán situaciones positivas. 

Todo en el universo es energía, nunca puede ser creada ni destruida. Siempre fue, siempre ha sido, todo lo que ha existido, siempre existe, se mueve y se transforma, de esta manera, nosotros como parte de un TODO incognoscible e infinito, creados a imagen y semejanza del mismo, tenemos la capacidad y responsabilidad de pensar, concebir y crear nuestro propio mundo finito.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Transmutación Mental. Alquimistas mentales.

«La mente así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados, de estado en estado, de grado en grado, de condición en condición, de polo a polo, de vibración en vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental.» El Kybalion.
Los hermetistas fueron los creadores de la alquimia, de la astrología y la sicología, habiendo sido Hermes el fundador de esas escuelas de pensamiento.

De la astrología ha derivado la astronomía moderna; de la alquimia ha surgido la química y de la psicología mística la psicología moderna. Mas no debe suponerse que los antiguos fueron unos ignorantes respecto a lo que las escuelas modernas creen de su exclusiva propiedad.

EL UNIVERSO MENTAL

«El universo es una creación mental sostenida en la mente del TODO.»
El Kybalion.

El TODO es espíritu. Mas ¿qué es el espíritu?, definirlo sería prácticamente definir al TODO, el cual no puede explicarse.

El espíritu es simplemente el nombre que los hombres dan a la más elevada concepción de la infinita Mente Viviente, significa la esencia real, tan superior a todo cuanto entendemos por mente y vida, como estas últimas a la energía y la materia.

El espíritu está más allá de nuestra comprensión, y usamos dicho término en el mismo sentido y queriendo significar lo mismo que cuando hablamos del TODO.

El Todo. La Sustancia. Verdad Fundamental

«Más allá del Kosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad Substancial, la Verdad Fundamental.»

«Sustancia» significa lo que yace oculto bajo toda manifestación externa, la realidad esencial. «Substancial» significa actualmente existente, el elemento esencial, el ser real. «Realidad» significa el estado del ser verdadero, real, eterno, permanente, fijo.


Más allá de toda apariencia externa o manifestación debe haber siempre una realidad substancial. Esta es la ley.

El hombre al considerar y examinar el universo, del cual es una unidad, no ve otra cosa que un cambio continuo en la materia, en las fuerzas en los estados mentales. Ve que nada es realmente, que todo se transforma y cambia.

Nada permanece: todo nace, crece, muere; 

Tan pronto como una cosa ha adquirido su máximo desarrollo empieza a declinar; 

La ley del ritmo está en constante operación; 

No hay realidades, nada firme, nada duradero, fijo o substancial, nada permanente, todo es cambio

Todas las cosas surgen y evolucionan de otras cosas. Hay una acción continua que es seguida siempre de su reacción correspondiente; todo fluye y refluye, todo se construye y derrumba, todo es creación y destrucción, vida y muerte. Y si el hombre que tal examen hace y tales cosas ve fuera un pensador, comprendería que todas esas cosas en perpetuo cambio no pueden ser sino simples apariencias externas o manifestaciones de algún poder que se oculta tras ellas, de alguna realidad substancial encerrada en las mismas.


Todos los pensadores, se han visto obligados a afirmar la existencia de esta realidad substancial. Todas las filosofías se han basado en esta idea. Los hombres han dado a esta realidad substancial muchos nombres: algunos la han denominado «Dios», otros «Divinidad Infinita» y «Eterna Energía», «Materia», etc., pero todos han reconocido su existencia. Es evidente por sí misma. No necesita argumentos.

Ese poder que se oculta tras todas las manifestaciones, la realidad substancial, se conoce por su nombre hermético del TODO, cuyo término parece es el más amplio de los que puede emplear el hombre.

La naturaleza íntima del TODO es incognoscible. 

Nadie, excepto el TODO mismo, puede comprender su propia naturaleza y su propio ser.

El que especula sobre ello se encuentra perdido en un laberinto de pensamientos sin salida, y si persiste en su intento acaba por perder toda capacidad para razonar sanamente, hasta llegar a serle imposible la vida. Se encontraría en una situación parecida a la de la ardilla, que en la jaula se pone a girar en su rueda, sin moverse del mismo sitio, continuando tan prisionera como antes de haber comenzado.

Es presuntuoso tratar de atribuir al TODO personalidad, sentimientos, cualidades, propiedades, características y atributos del hombre y más aún asignar malas cualidades, como los celos, la susceptibilidad a la alabanza y a la oración, el deseo de que se le ofrende y se le adore y todas esas otras cosas que nos han legado como herencia de los primeros días de la infancia de la humanidad. Tales ideas no le sirven para nada al hombre desarrollado y acaba por dejarlas a un lado.

Hay ciertas verdades relacionadas con la existencia del TODO, que la mente humana se ve obligada a aceptar. La razón humana, cuyo dictamen debemos aceptar tanto como lo juzguemos conveniente, nos dice respeto al TODO, sin pretender desgarrar el velo de lo incognoscible:

1. EL TODO debe ser todo lo que realmente es. Nada puede existir fuera del TODO, o, de lo contrario, el TODO no sería tal.

2. EL TODO debe ser infinito, porque nada puede existir que defina, limite o ponga restricciones al TODO. 

Debe ser infinito en tiempo, o Eterno, debe haber existido siempre, continuamente, pues nada puede haberlo creado jamás, y algo no puede nunca surgir de nada, y si alguna vez no hubiera sido, aunque sólo fuera un instante, no podría ser. Debe existir por siempre, porque nada hay que pueda destruirlo, y jamás puede dejar de ser ni aun por un solo momento, porque algo nunca puede convertirse en nada. Debe ser infinito en el Espacio, debe encontrarse en todas partes, porque nada existe, ni hay sitio alguno que esté más allá del TODO. No puede ser de otra manera, sino continuo y omnipresente en el espacio, sin cesación, separación o interrupción, porque no hay nada en ÉL que pueda interrumpirse, separarse o cesar en su absoluta continuidad, y nada existe tampoco que pueda «llenar las grietas». Debe ser infinito en Poder, o Absoluto, porque nada hay que pueda limitarlo, restringirlo, confinarlo u obstaculizarlo. No está sujeto a ningún poder, porque no hay otro que el Suyo.

3. EL TODO debe ser inmutable, esto es, no sujeto a cambio en su naturaleza real, porque nada existe que pueda obligarlo a cambiar, ni nada de lo que pueda haberse transformado. 

No puede ser aumentado ni disminuido, ni ser mayor o menor, bajo ningún aspecto. Debe haber «sido» siempre, y debe seguir «siendo» siempre también, idéntico a lo que es ahora: el TODO. Nunca ha habido, ni hay, ni habrá algo en lo que pueda transformarse o cambiar.

Siendo el TODO Infinito y Eterno, Absoluto e Inmutable, debe deducirse que todo lo que es finito, mudable, transformable y condicionado, no puede ser el TODO. Y como nada existe fuera de Él en realidad, todo lo que sea finito debe ser nada realmente. No se preocupen si no entienden, hay una reconciliación entre estos aparentemente contradictorios asuntos que más adelante serán explicados.

Vemos en torno a nosotros eso que se llama «materia», la que constituye las bases físicas de todas las formas.

¿Es el TODO materia simplemente? 

Absolutamente no. 

La materia no puede manifestar Vida o Mentalidad, y como la mente está manifestada en el universo, el TODO no puede ser materia, pues nada asciende más allá de su propia fuente, nada puede manifestarse en un efecto si no lo está también en la causa, nada puede evolucionar o emerger como consecuente si no está involucrado o involucionado como antecedente.

Y además la ciencia moderna nos dice que la materia no existe realmente, sino que es «energía o fuerza interrumpida», esto es, energía o fuerza en un grado menor de intensidad vibratoria. Como ha dicho recientemente un escritor, «la materia se sumerge en el Misterio». Aun la ciencia materialista ha abandonado la teoría de la materia y ahora descansa sobre la base de la «energía».

¿Es pues, el TODO mera fuerza o energía? 

No. La fuerza, tal como la entiendan los materialistas, es una cosa ciega, mecánica, carente de vida o mentalidad. La vida y la mente no pueden nacer de ciega energía, por las razones dadas un momento ya: «Nada puede subir más alto que su propia fuente, nada evoluciona si no ha involucionado, nada se manifiesta en un efecto si no está en la causa». Así que el TODO no puede ser mera fuerza o energía, porque si lo fuera no existiría eso que se llama mente y vida, y ambas sabemos que existen, porque nosotros estamos vivos y estamos empleando nuestra mente en considerar esta cuestión; y en iguales condiciones se encuentran los que afirman que la energía es todo.

¿Que es lo que hay superior a la materia y a la energía, y que sepamos que existe en el Universo?

Vida y la mente son muy superiores a la fuerza puramente mecánica o a la materia, pero no vida y mente finitas, como la conocemos, ¡Vida y mente en todos sus diversos grados de desenvolvimiento!, es más que eso, es mente viviente tan amplia como nosotros podamos concebirla, infinita.

Eso quieren significar las almas iluminadas, cuando reverentemente pronuncian la palabra: ¡ESPÍRITU!.

El TODO es mente viviente e infinita, los iluminados lo llaman Espíritu.